sábado, 7 de febrero de 2015

DEPENDENCIA EMOCIONAL: UNA FORMA DE ADICCIÓN

La dependencia emocional es una adicción hacia otra persona y como tal, genera una necesidad que puede llevar a renunciar a la propia libertad y lo que es peor, a la identidad, puesto que la adicción por otra persona lleva a dejar de ser uno mismo por ser como se supone que al otro le gustaría.
La propia vida, gustos, deseos, intereses personales, y hasta la propia imagen gira en torno a agradar a esa persona.
En aras de ese deseo muchas personas pierden hasta su propia dignidad ya que entregan el poder absoluto a su pareja en su pretensión de gratificarla y lograr el amor y la valoración que obviamente no se tienen a si mismas.
Cómo alguien, cómo la pareja podría otorgar el valor que ya por naturaleza a cada persona le es dado?
Claro está que la falta de amor propio no puede enamorar a nadie, aunque si facilita la apropiación del otro para sostener el poder. 
Que poder? 
El que las personas adictas emocionales ofrecen a sus parejas de adueñarse de sus vidas a cambio de cierta falsa felicidad que finalmente lleva a derramar muchas lágrimas.
Suelen ser relaciones con rupturas reiteradas y con hondo dramatismo, abandonos mutuos y reconciliaciones prometedoras de cambios que seguramente nunca sucederán.
En ocasiones la persona dependiente comienza idealizando a su pareja y menospreciándose a si misma con la falsa idea de que quién podría quererla o desearla tanto como él y es que el valor propio está puesto en el valor que el otro le dé.
Hasta que llega el momento en que a la persona dependiente ya no le gusta en realidad como es el otro y como es tratada pero queda sumergida en una constante lucha de la que es muy difícil salir.
Queda atrapada en el temor al fracaso y en una penosa obstinación por continuar intentándolo, aun sabiendo que así no se puede seguir, vuelven a intentarlo.
En ocasiones estas relaciones están signadas por el maltrato físico o emocional y claro está, por el auto-maltrato y auto-desvalorización.
Romper con una relación es muy doloroso al reconocer que las propias ilusiones y proyectos no se han logrado.
 Puede resultar injusto pensar que se invirtió tanto para nada. 
Es preciso enfrentarse con el dolor, la angustia y la confusión que genera la ruptura para dar lugar a la posterior sensación de soledad, tristeza, rencor y hasta culpa por no haberlo logrado.
Es fundamental tomar conciencia de la realidad y aceptar que no funciona, que aporta más dolor que gratificación.
Si se logra analizar la trayectoria de la relación y constatar cuanto se ganó y cuanto se perdió, tal vez se logre afrontar la situación.
Es preciso contar con ayuda profesional y con la contención de amigos y familiares  que posibiliten una evaluación objetiva que contribuya a enfrentar el desenlace.
La persona dependiente emocional, repetirá este patrón de conducta en futuras relaciones si no recibe ayuda psicológica y la contención de su entorno.

Es preciso aprender a encontrarse en soledad con uno mismo y resolver las causas que llevan a establecer este tipo de relaciones tan tormentosas.
Darse tiempo a la reflexión y al encuentro con uno mismo ayuda a reconectar con la propia esencia, con el propio ser.

Para pensar un poco sobre esto, les dejo un precioso fragmento de Mario Benedetti.
Chau número tres.

Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol y tus amaneceres
Sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles 
segura sin seguro 
Te dejo frente al mar descifrándote sola 
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota
Te dejo sin mis dudas 
pobres y mal heridas
sin mis inmadureces 
sin mi veteranía.
Pero tampoco creas 
a pie juntillas todo
no creas,nunca creas
este falso abandono
Estaré donde menos lo esperes...
Estaré en un lejano horizonte sin horas
en la huella del tacto en tu sombra y mi sombra...


Añadir leyenda
Adri Gorostordoy. (Febrero de 2015)

sábado, 24 de enero de 2015

LA SOLEDAD Y EL ENCUENTRO CON UNO MISMO




El sentimiento de soledad, aunque sea circunstancial o pasajero, genera angustia y un malestar profundo que lleva no pocas veces al aislamiento, a la pérdida de la autoestima, a la desesperanza y a la sensación de desamparo.
El gran escritor Mario Benedetti, en su bello poema: "Rostro de vos", lo expresó así:
 "Tengo una soledad tan concurrida que puedo organizarla como una procesión, por colores, tamaños y promesas, por época, por tacto y por sabor...".
¡Cuanta elocuencia para expresar su sentimiento!

Ya sea que una persona esté o no acompañada, la soledad se percibe como una sensación de vacío que inunda todo el ser.
Si sucede a partir de una pérdida o abandono, es necesario transitar  el dolor , aceptar todas las emociones que se desencadenan, asumiendo la tristeza, culpa, rabia, angustia, para poder superarlas y transfomarlas y dejarse transformar por ellas.
Cada uno debería poder tomar contacto con ese vacío para no tener que buscar afuera como llenarlo.
Poder llevarse bien con la soledad implica adentrarse en la propia intimidad y explorarla, conocerla y comprenderse.
El temor invade de tal manera que impide tomar contacto con los propios conflictos  y vivencias internas.
 Cuando no se tienen resueltos estos aspectos con uno mismo, se generan  luego en las interacciones con otros, llevando los conflictos personales a la relación de pareja a quien se exige implícitamente que "rellene ese hueco".

 Frente a la dificultad de enfrentarse con sigo mismo, algunas personas buscan con gran anhelo formar una pareja que los "complete".
 Este intento, a partir de la necesidad y la carencia afectiva, genera inseguridad, dependencia y un menoscabo en la confianza de las propias capacidades y logros.

  En esta frenética búsqueda se pretende que un compañero cumpla un rol, que por déficit o por ausencia, quizá alguien dejó incumplido, en la fantasía o en la realidad de su propia historia.
De esta forma se forja el deseo de cumplir expectativas personales que nada tienen que ver con formar una pareja.

En soledad, el encuentro con uno mismo posibilita  el auto-conocimiento, la re-afirmación de la identidad, la imaginación y la creatividad.
Paradójicamente, quien se encuentra y se conoce a si mismo, además de reafirmar sus propios valores, desarrolla  la habilidad para establecer lazos fuertes y maduros, mas genuinos y realistas.

La soledad debería vivirse como una experiencia positiva, íntima y enriquecedora que  permita compenetrarse con el propio mundo interno para  revalorizarse y  redescubrirse.

 De esta manera es posible ir valorando logros, aptitudes, virtudes, deseos, a fin de comprenderse y aceptarse  con todas las potencialidades y con todas las  carencias, las falencias propias y también los   aciertos.


Poder disfrutar de la intimidad  con uno mismo, debería ser una proceso que nos permita evaluar qué pudimos aprender de nuestras experiencias, entendiendo  que es necesario atravesar el dolor para  realizar nuevos descubrimientos en aras de encontrar la anhelada paz, armonía y serenidad, tan necesarias para disfrutar de un encuentro con sigo mismo y también de una sana  compañía .

Adri Gorostordoy. (Enero de 2015).





jueves, 11 de diciembre de 2014

MISOGINIA: AVERSIÓN HACIA LA MUJER.


El término misoginia proviene del griego, miseo, que significa odiar, y giné, que alude a lo femenino.
Hace referencia a aquellas personas que sienten una clara aversión hacia las mujeres.
Se diferencia del machismo en que la persona machista necesita ostentar poder y dominación, mientras el misógino, necesita eliminar cualquier dependencia con el sexo femenino, adoptando actitudes de desprecio y desvalorización.
La persona misógina puede tener un discurso amable, amoroso tal vez, mostrarse comprensivo también, aunque no tarda en manifestar sus actitudes de des-calificación, minimizando las opiniones femeninas, expresando burlas y claras faltas de respeto hacia el género femenino.
En una relación de pareja, ante el temor a perder poder o experimentar debilidad, ostenta un lugar de superioridad y tiende a negar los deseos o necesidades de las mujeres por considerarlos banales o simplemente porque rompen su "equilibrio".
Los vínculos suelen sostenerlos desde la soberbia y la arrogancia, expresándose en conductas que implican alguna forma de violencia hacia la mujer, ( ignorarla, no tenerla en cuenta, violencia emocional, incluso hasta violencia física).
Así, son personas que no construyen relaciones vinculares con el sexo femenino desde la equidad, compartiendo derechos y responsabilidades.
El misógino presenta sentimientos opuestos y ambivalentes en relación a las mujeres, amor y odio, atracción y rechazo, indiferencia afectiva.
Pueden necesitar o apreciar de su compañía y al mismo tiempo se alejan; temen ser maltratados y dominados por ellas, convirtiendo el temor en fastidio y enojo, pues así se sienten mas fuertes, llevando a maltratar a la mujer, antes de que lo haga ella.
Transmiten a la mujer, un mensaje ambivalente y confuso.

Posibles causas del comportamiento misógino:
  • Maltrato infantil por parte de una figura femenina representativa, como podría ser su madre.
  • Desprecio sufrido por alguna mujer, habiendo generado un trauma no resuelto.
  • Problemáticas de identidad y preferencia sexual, no resuelto.
         Raramente llegan a la consulta psicológica quienes poseen este comportamiento, ya que lo consideran normal y no llegan a tomar conciencia real de las limitaciones que genera en las relaciones de pareja y el daño que ocasiona a su compañera, a la que atribuye la culpa de sus fracasos.






Representación del mito griego de la esfinge, se consideraba a la misma, como un monstruo femenino, con rostro de mujer, cola de serpiente en lugar de piernas y alas como un ave de rapiña.
Representaba la mala suerte el demonio y la destrucción.

Adri Gorostordoy. Diciembre de 2014.

viernes, 3 de octubre de 2014

ALEXITIMIA: AMOR INDIFERENTE,SILENCIO QUE HIERE.


SILENCIO 
(Octavio Paz)
Así como del fondo de la música
brota una nota
que mientras vibra, crece y se adelgaza,
hasta que en otra música enmudece,
brota del fondo del silencio
otro silencio, aguda torre, espada, y sube y crece
y nos suspende
y mientras sube caen
recuerdos, esperanzas,
las pequeñas mentiras y las grandes,
y queremos gritar y en la garganta,
se desvanece el grito: desembocamos al silencio
en donde los silencios enmudecen.


ALEXITIMIA

Es una condición psicológica que se caracteriza
por la incapacidad de expresar verbalmente las emociónes.
Algunas personas con una gran susceptibilidad a ser dañadas, utilizan la muralla del silencio y la indiferencia como respuesta a situaciones en las que se encuentren involucrados los afectos.
Así evitan sentirse heridos, ignorados, juzgados o desvalorizados.
Son personas que no pueden enfrentar el dolor.
También su necesidad de recibir cariño se  oculta tras este muro defensivo que los lleva a no poder decodificar y expresar los sentimientos.
"No saben"que sienten, no pueden traducir sus emociones y ponerlas en palabras.
Esto podría deberse a una predisposición genética o a un suceso traumático u hostil que no pudieron elaborar ni canalizar por la vía afectiva.
Estas personas suelen llevar este dilema al área del cuerpo, desencadenando síntomas físicos diversos o pueden tener dificultades en el manejo de los impulsos agresivos, no pudiendo controlar la ira.
En las relaciones interpersonales son poco empáticos y establecen un estilo de comunicación evitativo. 
En cuanto  a relaciones  de pareja, al no poder procesar la información afectiva propia ni la de la otra persona, generan sentimientos de angustia, desesperación e incertidumbre, ya que "la ley del hielo", es una forma de agresión .
 Perciben el amor como cautiverio, viendo en los vínculos una invasión territorial, por lo tanto, no dan afecto ni lo piden. 
Buscan relaciones de pareja por necesidades personales y en su propio beneficio  pero no pueden satisfacer deseos afectivos, los interpretan como reclamos y demandas.
Estos pedidos de atención y cariño pueden desencadenar  una conducta evitativa hacia su demandante compañera/o, que se expresa en profundos silencios y largos alejamientos.
En su interior añoran la compañía y la ternura aunque con la misma intensidad la rechazan.
Se observa un predominio de Alexitimia en varones,  por razones culturales y actitudinales. 
 Las mujeres han sido históricamente culturalizadas en la expresión de sus sentimientos y en la manifestaciones de éstos por la vía verbal.
Mientras que el mandato cultural instaurado en el sexo masculino es radicalmente opuesto.
La conducta de la persona alexitímica denota temor y agresión, desde donde se la mire, tanto desde la ira y culpabilización hacia el otro, hasta en su maltrato y desconsideración expresado en su penetrante, agudo y doloroso silencio.

Adriana Gorostordoy ( Octubre de 2014)


Dibujo de Jenny Keifer

Dibujo de Angel Cantero.

sábado, 27 de septiembre de 2014

EL BALCÓN Y LA TORMENTA: Sobre el desencuentro en la pareja.



Al abrir esa puerta-ventana decorada con transparentes cortinas de finos volados, se podía ingresar al balcón, desde donde se veía asomar el sol,volar las nubes, brillar la luna y recibir la fresca brisa húmeda del Río de la Plata.
Estaba en el quinto piso, daba a los fondos de los demás edificios de la manzana (ver fotografía).
Cuando empezaba a caer la tarde se impregnaba de cálidos aromas a pan recién horneado que provenía de las panaderías de los alrededores.
 Había  plantas y flores multicolores entre dos reposeras rojas en las que Ellos solían pasar gratos momentos, disfrutando la placidez de su compañía, mientras bebían de sus copas de vino y se deslumbraban con los fuegos artificiales que cada día les regalaba la noche.
Desde allí, observaban divertidos un grupo de mujeres dominicanas que bailaban, lavaban ropa y se acicalaban, preparándose para su trabajo nocturno.
Desde balcones vecinos, los niños arrojaban juguetes a las terrazas.
Un edificio en el que se alojaban unos ocupas peruanos,  podía apreciarse, antes que se incendiara una noche. Entre sirenas de bomberos,se escuchaba su clamor. Hoy se puede ver, ya vacío y quemado.
No pocas veces la lluvia los sorprendía divertidos, entre juegos y complicidades.

Una noche se desencadenó una tormenta, de esas que solían ocurrir frecuentemente.
Ella buscó  ansiosa sus brazos, que alguna vez supieron acogerla, deseaba que la cuidara.
 ÉL temblaba de  ira y miedo, no comprendiendo qué le pedía.
La noche cayó en un profundo y tenebroso vacío, él buscó su refugio más seguro en el silencio.
La tormenta no cesaba y Ella se recostó, sola, a su lado, ansiando que llegara la mañana y saliera por fin el sol.

Al amanecer del siguiente día, Ella se levantó primero, lo esperó en el balcón mientras un pequeño rayo de sol anunciaba la mañana.
Nunca llegó.
 Pasó sin verla, como si no estuviera, tenía sus ojos de hielo y ráfagas de fuego seguían sus propios pasos.
Cruzaron sordas palabras, en un tenso silencio.
Ella con dolor y desesperanza juntó algunos pedazos de sueños rotos y se marchó.
El ensombrecido de confusión e ira contenida, pretendiendo que con ella se alejarían para siempre sus tormentas, la dejó partir.
Adri. (Setiembre de 2014).

Reflexión:
Es todo un trabajo en la pareja crear un espacio propio que les pertenezca, ya que cada uno  proviene de historias y creencias diferentes, tendiendo ambos a defender su propio territorio de individualidades.
Una verdadera comunicación es requisito indispensable.
Una vez que se apagan los fuegos artificiales que inauguran a la pareja, si no logran un adecuado nivel de comprensión, flexibilidad, confianza mutua que de lugar a un espacio compartido, en el que la intimidad física, psicológica y emocional posibilite una relación de amor sano y maduro, inexorablemente sobrevendrá la ruptura.
Si frente al desencuentro, cada uno niega sus partes oscuras y adjudica la responsabilidad en el otro, no es posible que cada uno mire dentro suyo y asuma sus errores y responsabilidades.
De esta manera se corre el riesgo que el otro se convierta en un verdadero enemigo.
Todo aquello que se esconde a si mismo, suele proyectarse en el otro como un espejo convirtiéndolo en objeto de sus propias necesidades o en un receptáculo sobre quien liberar sentimientos de culpa y opresión.
Adri, (Setiembre de 2014)

Fotografía tomada desde el balcón.

Obra de Osvaldo Guayasamín(1919).
La edad de la ira.

domingo, 21 de septiembre de 2014

EL CÓNDOR Y LA PALOMA. Avatares sobre el amor, la libertad y la soledad.

 Resiliencia
"El arte de construir cuando todo parece perdido"

Era un ave de fino plumaje que con su elegante vuelo recorría la inmensidad de las alturas.
Cuando surcaba los espacios todo era luz y color, parecía dominar el mismo cielo.
Vibraban melodías a su paso, dejando tras de sí estelas con  fragancia a tilos.
Muy cerca de él, lo seguía una avecilla, sus alas tenían una  curiosa transparencia, su vuelo era intrépido, tal vez era su compañera o su enamorada.
 Soledad era su nombre.
Cuando Paloma lo vio ese día, desde lo alto del campanario, donde divisaba las alturas y construía sueños de paloma, lo reconoció, lo había visto en ocasiones desplegarse por esos cielos y lo miró asombrada y deslumbrada.
Era un día de sol radiante, de esos que dejarse acariciar por la brisa y la calidez del sol llena el alma de regocijo. 
Paloma disfrutaba de ese gran momento.
En un sutil aleteo, festejaba verlo aproximarse.
Él se acercó impetuoso, casi soberbio, con altanería de cóndor.
Ella, erizando su plumaje y sin disimular la emoción que la embargaba, gorjeaba seductora.
 -Ven conmigo paloma, te mostraré el esplendor de los cielos.
Paloma, acongojada y ruborizada le susurró: - No se volar tan alto.
   -Tómate de mí y no te quites, te enseñaré, aseveró Cóndor.
Paloma se prendió fuertemente de su pecho y se acurrucó, como copito de algodón. 
Ella no imaginaba mejor cielo.
En venturoso vuelo se lanzaron por el aire.
Reían mucho, jugaban, cantaban en trinos tan clamorosos, que las aves curiosas y sorprendidas intentaban imitar.
Al correr de las horas las sombras de la noche comenzaron a crecer y las nubes corrían presurosas avecinando tormentas.
Encontraron refugio en una precaria cueva en medio de las montañas más altas.
Descansaron tras beber fresca agua de lluvia.
Durmieron abrazados. 
Paloma sentía que ese sitio, acurrucada en su pecho y rodeándolo con sus alas era su lugar en  el mundo, un lugar perfecto, más de lo que jamás se hubiera imaginado en sus ensoñaciones de campanario.
Por la mañana, Cóndor salió a buscar provisiones para el desayuno, regresó con hierba fresca y húmeda, de exquisita fragancia, ágape de dioses, pensaba Paloma, mientras lo miraba.
Luego emprendieron un dulce vuelo.
Recorrieron lugares desconocidos, siempre riendo, siempre cantando.
Paloma aferrada en su pecho comenzó a dejarse planear.
 Cóndor le decía: -Aprende a perder el control paloma, solo hazlo y volarás.

Promediando la tarde se refugiaron en una colorida guarida de muros granate y aromas dulzones, desde donde se divisaban florecillas de todos los colores.
Luego de saborear las dulces hierbas se quedaron acurrucados largo rato, ella lo rodeaba con sus alas, él le decía: "No te quites".
Amanecía con tonos grises violeta, presagiando alguna tormenta, mientras Paloma construía un nido con pequeñas ramitas que ella en sus vuelos cortos, traía en su pico mientras disfrutaba los aromas y colores de la mañana .
Cóndor la observó largamente, con una mirada profunda y emprendiendo un nuevo vuelo le dijo:
 -Vuela Paloma, vuela, debo explorar nuevos rumbos.
Ella lo esperó más de lo prudente y necesario,  hasta que comprendió....
Voló hasta la rama más alta, tomo una flor en su pico, cerró sus ojos, para buscar dentro de ella toda la fuerza y la determinación y extendió sus alas que inesperadamente comenzaron a tomar dimensiones sorprendentes, las desplegó cual águila y en un impulso se lanzó segura, audaz, decidida.

Por momentos las lágrimas humedecían sus alas y debía detenerse a recobrar fuerzas.
Paloma había hecho un gran descubrimiento y mientras volaba se decía a sí misma:
 -Valió la pena, entonces.
La brisa del atardecer había disipado las agoreras nubes de tormenta y aunque el cielo seguía  pintado de grises violeta, comenzó a buscar su rumbo.
La luna que asomaba brillante entre las montañas, la sorprendió y fue presurosa a su encuentro, nunca la había visto tan inmensa, tan cercana.
Su corazón palpitaba, como si fuera a salirse de su henchido pecho.
Ahí estaba él, a su lado volaba la traslúcida avecilla que siempre lo rondaba, se habría enamorado de ella? era tan diáfana y lo acompasaba tan bien en su vuelo.
Bailaban y coqueteaban mirándose en la luna que los espejaba curiosa.
"Al menos volamos el mismo cielo" se dijo paloma y dando un giro, arrojó por los cielos la flor que traía en su pico, como ofrenda, por si tal vez lo encontrara.
Sus lágrimas volvieron a humedecer sus ahora clamorosas alas, pero no se detuvo, dio algunas vueltas en círculo, mientras observaba la plateada luna y comenzó a cantar un trino suave y melodioso diciendo: Gracias¡¡ me enseñaste que sabía volar.
 Y se elevó muy alto.

Adri Gorostordoy. (Setiembre de 2014)



domingo, 14 de septiembre de 2014

LA CONQUISTA: ARTE Y TRAVESÍA

Impregnada de misterio, la etapa de conquista en la pareja es un periodo donde la sorpresa, la ilusión y la fantasía,promueven la búsqueda y el descubrimiento de uno mismo, del otro y de uno mismo en el otro.
La auto-confianza desempeña un papel fundamental, así como las creencias e ideas preconcebidas sobre el amor, sombre el hombre y las mujeres y sobre la pareja.
Es un momento especial para poner alas a la imaginación y a la osadía y en la que el juego de la seducción se encuentra estimulado por la incertidumbre, el misterio y el desafío que comienza con la exploración de si mismo, en la mirada del otro.
Para emprender esta fascinante travesía hay que aprender a entrar a nuestro propio mundo y sentirse cómodo en ese lugar.
En muchos casos la motivación puede gestarse en el sentimiento de un estado de soledad, dolor o conflicto que podría llevar al fracaso de todos los intentos y estrategias por lograrla.
Teniendo en cuenta que conocer al otro es vislumbrar quien es y conocerlo, esto lleva a hacer un viaje por la historia personal y ponerse en el lugar del otro, ahondar en su mundo, meterse en su piel e intentar abrazarlo. (Comprender, del latín comprehendere,abrazar).
Es preciso establecer una comunicación especial basada en la ternura y la complicidad que promueva un ámbito de intimidad para el cortejo.
Se deben transitar ciertas etapas para poder acercarse, conocerse,evaluarse, elegirse.
 Lleva un tiempo de reconocimiento y galanteo, y precipitarse, puede llevar al fracaso.
No se conoce a otro solo con las expresiones verbales y relatos sobre sus historias de vida.
El intercambio de miradas, gestos, sonrisas y una actitud de verdadero interés por lo que la otra persona dice, hace y piensa, son importantes para promover el deseo de acercamiento, que lleve a instalar un nivel de confianza, respeto y una mutua aceptación.
Es un verdadero aprendizaje observar desde el propio interior al interior del otro.
Es inevitable, en un comienzo, idealizar a nuestro destinatario de la conquista ya que lo estamos viendo desde nuestros propios deseos.
Depende del grado de madurez emocional y de la capacidad de elaborar las frustraciones personales el resultado que cada uno obtenga de esa experiencia.
Una actitud idealista sobre la persona y la pareja, encubre una ilusión llena de prejuicios e irrealidades en relación a lo que una pareja debe ser.
Lo más sano es asumir la responsabilidad por nuestras propias conductas y por la forma de relación que queremos construir.
El enamoramiento es un período de deslumbramiento útil y necesario para la conquista. Es fundante del amor, atenúa heridas del pasado, expande el presente y permite vislumbrar metas futuras.
Superado este momento puede sobrevenir el desencanto y la huida o el aprendizaje y el verdadero encuentro.
De esta manera es mas viable la concurrencia de dos personas reales, en las que surja el respeto mutuo por las diferencias y el re-acomodamiento de ambos a las nuevas circunstancias,distinguiendo con claridad la singularidad, con las las facetas y valores de quien tenemos por delante.
Cuando alguien va hacia la conquista está ingresando a lo más íntimo de la otra persona y a la vez   descubriendo lo que uno lleva adentro. Es sin duda un descubrimiento personal.
Aprender a amar es un aprendizaje y la pareja puede ser un lugar ideal para llevarlo a cabo.
Es en la relación de pareja, donde el ser humano más se refleja.

Adri Gorostordoy, Setiembre de 2014.

Ilustración: "Baile en el campo".
Pierre Auguste Renoir, Pintor impresionista francés ( 1841-19199).