sábado, 25 de junio de 2016

LOS ESTEREOTIPOS DE GÉNERO COMO GENERADORES DE VIOLENCIA EN LA FAMILIA.

La violencia familiar ha sido definida como toda forma de abuso que se da dentro del contexto de las relaciones familiares.
Y es que la familia no siempre es un lugar de crecimiento que propicia la formación de seres humanos sanos, sino que suele ser el ámbito en donde surgen las  situaciones de violencia que servirán como modelo de conducta y de comunicación determinando vínculos francamente patológicos.
Pareciera que las problemáticas interpersonales dentro del seno familiar solo pudieran resolverse mediante conductas violentas

Se observa cada vez con mayor frecuencia que la comunicación, entre los miembros de la pareja y en la familia, se caracterizan por la intolerancia y la violencia.

Cuando se suscita un conflicto, se destaca el predominio del autoritarismo, en el que la distribución del poder sigue los parámetros dictados por estereotipos históricos y culturales.

Los varones que ejercen violencia contra su familia, suelen haber sufrido maltratos en su hogar y/ o haber presenciado el ejercicio de la violencia entre sus progenitores.

Así mismo, las mujeres maltratadas refieren historias de violencia en su infancia y se evidencia estereotipos y ejercicio de roles femeninos y masculinos sumamente rígidos, caracterizados por un padre autoritario y una madre sumisa.

Los varones suelen adoptar conductas compensatorias agresivas frente situaciones vividas en la infancia en forma pasiva, es decir pasando del rol de víctima al de victimario, ya que ésta sería la única forma de asumir el poder y ejercerlo sobre los miembros de su propia familia.

Las mujeres incorporan actitudes de pasividad y sumisión, ubicándose naturalmente en víctimas de maltrato, asumiendo sentimientos de culpa e indefensión, negando o minimizando muchas veces la situación como mecanismo de defensa. 

Los intentos de la mujer de detener las escaladas de la violencia suelen engendrar impotencia y más agresividad por parte del varón que se niega a perder el poder, pudiendo llegar al femicidio en el peor de los casos.
Al decir de D.H. Lawrence las mujeres tienen voluntad doble: la de obedecerse, a fines de preservarse y la de obedecer al hombre, evidenciando en ésta actitud una abnegación que da cuenta de la estructura patriarcal que rige desde su historia personal.

En mi experiencia profesional con mujeres víctimas de violencia he podido observar que lleva cierto tiempo reconocer la problemática y el malestar interno, despojarse de creencias y estereotipos arraigados en la cultura y re aprender nuevas formas de vincularse en las que a partir de reconocer su dolor, vergüenza, culpa y cierta complicidad basada en el silencio y el miedo, puedan desnaturalizar los vínculos violentos y reforzar la identidad femenina desde otra perspectiva que incluya el amor propio, la dignidad y el rescate de valores y potencialidades.

Es una tarea ardua y compleja aunque posible si hombres y mujeres asumen el compromiso de cambiar desde el seno de la propia familia y desde la subjetividad personal los estereotipos arcaicos que tanto sufrimiento dolor y muerte han desencadenado a lo largo de nuestra historia.

De cada uno de nosotros depende poner un granito de arena, en aras de una vida sin violencia.


Adri Gorostordoy ( Junio de 2016)

sábado, 9 de abril de 2016

Moreno, un silencio que hace ruido



Conocí a Moreno cuando tenía 16 años, en un pueblo donde pasé mi infancia y mi adolescencia, era un chico de barrio, delgado y apuesto.
Tenía impetuosos 18 años.

Usaba pantalones bombilla que delineaban perfectamente sus delgadas piernas, tenía un sugestivo lunar en su rostro, que adornaba el borde de sus finos labios.
Conducía un Peugeot azul, desde el que me miraba sonriente, tímido, silencioso e inquisidor, cuando pasaba por la vereda de mi casa, la casa de mi pueblo, esa casa donde crecí, enfrente del ferrocarril, la que ya no es mi casa pero el pueblo, todavía sueño con los trenes que eran el corazón palpitante de aquel lugar querido.

Había nacido, según sus anécdotas, en algún lugar del sur de Argentina.
Relataba que había estado en más lugares de los que podría recordar.

Nos convocó el recuerdo de aquel pueblo tan añorado para mi, tan lleno de historia, de infancia, de risas, ese lugar que tanta tristeza y desazón le causó cuando fuimos a recorrerlo y que en cambio a mi, me sumerge en la emoción y en la nostalgia de los momentos mas bellos vividos, la infancia.

 Cuan diferentes pueden ser las miradas sobre un lugar, sobre un mismo hecho, según la vivencia que cada uno albergue.

 Su aire misterioso siempre lo caracterizó, aún luego de muchos años de un silencio profundo y desconcertante, en que lo volví a encontrar, así como así, como si fuera magia.
Supo contarme que su nombre no le gustaba, que cuando nació fue bautizado con el santoral que figuraba en el almanaque de ese día.
Siempre me resultó extraño que no hubiera un nombre pensado para ese niño por nacer, como si hubiera llegado de improviso, sin avisar, así como irrumpía en mi vida, atravesándola por completo.

De niño, según sus decires, solía esconderse en las cercanías de su casa hasta ser atrapado y regañado, y un poco más...
Tal vez Moreno jugaba a esconderse y ser encontrado, como suelen jugar los niños, lo cierto es que generaba inquietud, temor y era castigado, menudo costo pagaba cuando era hallado.

Siempre desde que me lo imagino, gustaba de jugar a las escondidas, a ser atrapado y a sentirse lastimado.

Vivía en una casa de barrio, su padre era un hombre dulce y bueno, aunque por su trabajo se alejaba por largos períodos, su madre según decía era de carácter firme y tal vez autoritario.

 Era un chico popular entre sus amigos y motivo de suspiros entre las chicas del pueblo, tal vez por su postura, elegante, arrogante y misteriosa o por su mirada pícara de ojos claros.
Miles de fantasías despertaba Moreno en mis cavilaciones adolescentes, sobre todo porque así como aparecía, volvía a desaparecer.
Creo que así vivió el resto de su vida, o al menos así lo imagino..

Cuando volví  a encontrar a Moreno entre los avatares de mi vida, despertó en mi las mismas emociones que entonces, aunque también los mas desoladores desconciertos.

En el tiempo transcurrido desde aquel encuentro, lo más constante fueron las alternancias en que "obsequiaba" su presencia.
 Nunca dejó de jugar a las escondidas, buscaba cualquier pretexto para desaparecer.

 Solo deseaba no ser importunado, le gustaba entrar a su " cajita de la nada", ignorando sin perderse detalle de todo lo que sucedía alrededor.

 Le gustaba leer, cuidar cada detalle de su casa, preparar minuciosamente su comida, le agradaba agasajar a sus invitados ocasionales, solía ser un buen anfitrión.
Su departamento tenía no uno, varios toques de sensualidad, en los cuadros, en los colores, en la vajilla, todo colocado en un perfecto orden, como si fueran de exposición.
 No tenía demasiadas posesiones materiales ya que fue despojándose poco a poco de ellas así como de las personas que queríamos quererlo.
Un excelente expositor de cosas y palabras bellas, dignas de admiración, flores, pinturas, velas, libros, que hacían de su morada un lugar exquisito.

La palabra no era su don, sobre todo si daba lugar a algún intercambio.

Decía que no quería discutir porque no sabía, solía ofuscarse fácilmente.
En verdad no quería hablar de "cosas importantes", tal vez no quería sentir o no podía.
Su expresión que más recuerdo en su mirada esquiva era de una ira congelada.
Tan contradictorio era Moreno.

Era un hombre sensible al dolor ajeno, tal vez no pudiera enfrentar su propio dolor.
Tal vez hacía crucigramas mentales tratando de descubrir quién sabe qué, supongo que algunas heridas lo tenían sumido en la frustración, la desconfianza y en su juego de descubrir posibles conspiraciones.

Su trabajo era su vida.
Su éxito profesional su más preciado logro personal y social.

Si bien se convirtió en un hombre de mirada severa, poco expresivo  y distante, a su lado se respiraba perfume de lavandas. En algunas ocasiones era encantador y lograba poner en palabras y expresiones los gritos de su alma.

Sus afectos mas cercanos supo mantenerlos a distancia pero muy cerca de su corazón, con una increíble capacidad de estar cerca en sus distancias con las personas que eran parte de su círculo íntimo.

Se mostraba seguro, afable y sólido con quienes compartía sus espacios de tiempo, demostraba apatía, indiferencia y hostilidad hacia los desconocidos.
Yo era una desconocida que a veces compartía sus espacios de tiempo.

 No se si Moreno aprendió a quererse a él mismo y a parte de su existencia, pero no permitía que nadie mas lo quisiera.
Siempre prefirió la soledad, los días grises y sus libros.

No sé que fue de Moreno.

Tal vez su escondite sea el único refugio y esté haciendo simetrías con sus manos, como a él le gustaba.
No volví a saber de él desde que alguna vez dijo:" mañana te llamo".
Nunca mas llamó.

Los dos sabíamos que no lo haría.
Era predecible, siempre sucedía de la misma manera.

Supe acostumbrarme a los vacíos y silencios que imponía.
No fue difícil aceptar la ausencia, la esperaba. 
Entendí que solo deseaba refugiarse en su mundo, en el que yo no cabía.

Moreno sigue siendo un misterio.

Tal vez porque nunca daba explicaciones, nunca, soberbiamente nunca.
Solo hablaba sin decir, tal vez sin pensar y sin sentir, tratando de que sus palabras no tuvieran significado, para poder cambiarlas a su antojo y sumirse luego en el silencio, un angustiante silencio desvitalizado y frío.

No sé aún si existió o solo lo inventé.

En qué lugar del  pasado habrá quedado su alegría?
En qué lugar del pasado la perdió?

Imagino que viajará por lugares inciertos buscando tiempos pasados, historias truncas, personajes que veía tras lo que miraba con sus ojos perdidos en añoranzas lejanas, a quien miraba cuando me miraba?

Moreno solo existió en aquellos sueños adolescentes, ciertamente nunca fue real, así de caprichosa puede ser la imaginación y dar vida a la fantasía, reinventando a aquel chico imaginado y desconocido con una presencia tan intensa y un vacío tan inexerorable , y es que en su ausencia omnipresente hasta puedo recordarlo, inventarlo, cuando en el duermevela de algunas noches de insomnio entrecortado se aparecen los recuerdos de su presencia y de su ausencia.

Pasaron muchos años, su recuerdo se desvanece, estoy olvidando su voz, sus ojos claros y el lunar en su boca de labios finos.
La verdad verdadera no existe, la fantasía crea tumultuosos enredos en la memoria sin memoria.
La palabra, mis palabras dieron vida  a la imaginación,  mi imaginación, crea realidades tan reales, así como los sueños que  abarrotan la inconciencia de deseos que afloran a la desconcertada duda sobre lo real y lo imaginario.
Y aunque intento percibir sus ojos vivaces e inquisidores y su insinuante mirada, no puedo imaginar ahora, mas que vacío y silencio.

"Y es que lo traumático no es siempre lo que hace ruido, sino lo que queda mudo", dice la psicoanalista Carmen Mallo.
" y desde el silencio hace ruido".






Adri Gorostordoy. Abril de 2016.

sábado, 17 de octubre de 2015

MALTRATADORES POR "DERECHO": De Victimarios a Víctimas

Para abordar este tema comenzaré haciendo referencia a la conceptualización sobre Violencia en la Pareja tan brillantemente expuesta por Janine Puget e Isidoro Berenstein, quienes la definen como "Un acto vincular cuyo objetivo es el deseo de matar, eliminar física o psíquicamente a otro sujeto, o matar el deseo en el otro, lo humano en el otro, transformándolo en un no sujeto al privarlo de todo posible instrumento de placer y por ende de existencia.
Solo impera el deseo de uno que se transforma en Soberano..."

Consideremos a la Víctima de violencia, como aquella persona que experimenta una agresión física o psíquica, que afecta su cuerpo y mente, vulnerando sus derechos y su vida cotidiana.
Contrariamente, el Victimario es aquel que ejerce por medios violentos una agresión, y somete en diferentes grados, vulnerando emocionalmente y físicamente a otro ser, llegando incluso a causarle la muerte.

Y es que a través de los estereotipos de género, construcciones históricas, sociales y culturales, se sustentan relaciones de poder en la que uno de los miembros se constituye en el Soberano.

Así se producen y reproducen situaciones de discriminación y subordinación basadas en premisas que promueven la creencia de que las designaciones que se han construido socialmente en cuanto al poder, libertad, derechos, soberanía, son biológicos, naturales y por tanto inmodificables.

Así, los hombres responden a una serie de valores aprendidos, instituidos, que determinan ciertos comportamientos que consideran " normales" y socialmente legítimos. 
Se sienten habilitados para denigrar y maltratar llegando a creer realmente que son ellos víctimas de la situación y que están siendo humillados si la mujer no acata sus deseos de poder y control.
De esta manera se victimizan y responden en consecuencia.

No consideran que sus demandas sean ilegítimas ni contemplan que no tienen derechos a limitar la libertad de su compañera.
Así, creen tener todo el derecho a imponer a su pareja la forma de vestir, de hablar, de comportarse, de actuar, de interaccionar.

Estos varones sienten que se les falta el respeto si la mujer no se somete a las reglas impuestas, las que además, tienen un apoyo social que es el caldo de cultivo para que siga ocurriendo ya que la misma sociedad los legitima a partir de una ancestral ideología sustentada históricamente en la familia, en las instituciones y en la " justicia" que supuestamente protege los derechos humanos...

Estos varones sienten que se atenta contra su propia identidad la cual está fuertemente asociada a tener el poder sobre el "sexo débil".
La violencia contra la Mujer, si de maltrato psicológico se trata, se avala en forma creciente culpabilizándolas, responsabilizándolas y revictimizándolas.

Cuando el hombre, que sustenta su identidad en este poder es reclamado a actuar diferente, recurre a distintos mecanismos para neutralizar la demanda femenina y así "afirmar sus derechos".
"No me presiones", "nunca te conformas", "quiero vivir en paz", "ya veremos", "ya hablaremos", " de eso no quiero hablar"," me maltratas", "estoy ocupado" e innumerables argumentos como el mal humor, la ira, el silencio( la ley del hielo) y hasta amenazas autolesivas, entre otros argumentos obtenidos de una amplia casuística.

 Son múltiples las estrategias de chantaje emocional utilizadas para "defender" sus derechos, esos que por supuesto, la mujer no tiene.

Es nuestra tarea seguir exigiendo a las instituciones políticas y sociales que tomen cartas en el asunto.
A las familias y a quienes son responsables de la educación, procurar concientizar en la equidad y en la igualdad de derechos.
A las mujeres que asuman sus derechos no naturalizando el maltrato.
A los hombres que asuman la responsabilidad que les compete y reflexionen, contribuyendo al logro de una sociedad mas justa y mas sana.

Adri Gorostordoy ( Octubre de 2015)

viernes, 31 de julio de 2015

ANCIANIDAD MALTRATADA: Sabiduría y Experiencia malograda



La vejez debería ser una suave y fresca llanura donde reposar plácidamente de las asperezas e inclemencias de la vida.

Debiera ser una etapa en la que disfrutar  los frutos de la siembra de amor, cuidados y sacrificios ofrecidos.

Pero...lamentablemente, no siempre es así.
Tanta experiencia de vida, sabiduría y entrega parecen ya no tener valor cuando "los viejos" empiezan a estorbar, ya no son tan rápidos, ya no son tan útiles, ya no sirven...
En una cultura en la que se rinde culto a la juventud, a la belleza, a la rapidez, a la "eficiencia", no queda lugar para ellos.

Sutil y progresivamente comienza el maltrato del que muchos de nuestros "viejos" sufre  por parte de quienes deberían cuidarlos, protegerlos, mimarlos, y tolerarlos.

Lo mas doloroso es que la agresión provenga de sus propios hijos y nietos en quienes confía, en quienes intenta apoyarse.

La violencia de la que son objeto no siempre es física, también es psicológica: maltrato verbal, indiferencia, descuido, intolerancia,abandono. 
Suelen ser tratados como objetos que no poseen necesidades, no tienen frío, no tienen deseos, no tienen derechos ni siquiera de disponer de sus bienes.

La violencia contra los ancianos es un fenómeno casi invisible, hasta que algún caso extremo aparece en la tele.
 No pueden expresarse porque son rechazados o  agredidos si lo hacen y son incapaces de denunciar este hecho ya que tienden a proteger a sus hijos a los que a su vez temen.

Al miedo y a la tristeza por tanto sufrimiento y desesperanza se le suma la limitación en sus movimientos quizás la dificultad para desplazarse, la visión limitada, el paso lento, los recuerdos borrosos y confusos,  el cansancio por la vida y claro...las ganas de morir.

Lamentablemente no hay leyes que los protejan y se usa la ley de Violencia Intrafamiliar.
Si bien no es posible hacer cambios profundos, es necesario que la sociedad se sensibilice: escuche, apoye, acompañe y no mire para otro lado cuando se percata de que esto sucede.

Es esperable que todos lleguemos a esa edad, que transitemos la misma etapa y es deseable que sea sin dolor, sin tristeza, con una buena calidad de vida que permita una buena salud física y mental.

Adriana Gorostordoy. Julio de 2015.

viernes, 8 de mayo de 2015

MANIPULADORES COTIDIANOS: Agresivos encubiertos y no tanto

En el transcurrir de la vida cotidiana nos topamos a diario con individuos en las que predomina una modalidad de conducta basada en la Manipulación, ejercida especialmente sobre personas significativas de su entorno socio-cultural y laboral.

Suelen ser agresivos encubiertos y en su gran mayoría tienen Personalidades Psicopáticas.
Entendemos a la Psicopatía como un trastorno de la personalidad, una forma de Ser Anormal.
 No constituye una enfermedad clínica, no es una enfermedad mental.

Estas personas pueden llevar aparentemente una vida normal en todos los ámbitos, poseen características deseables y atractivas como la seducción, la simpatía, el liderazgo pero constituyen una amenaza para la salud física y emocional.

Su objetivo es mantener el control y dominar en forma encubierta.
El propósito que persiguen es tener el poder sobre los demás, generando culpa y no haciéndose responsable de sus acciones, para lo cual utilizan un sin-número de estrategias.

La auto-victimización suele ser una táctica frecuente con la que logran convencer, dando pena y logrando que su víctima se conmueva y se someta a su voluntad.

La mentira y la negación de los hechos es otra estrategia con la que hábilmente logran convencer o al menos otorgar el beneficio de la duda.
Utilizan un lenguaje vago o indirecto cuando se los confronta, aparentando inocencia, son muy hábiles en mentir por omisión.

Critican, desvalorizan y juzgan a los demás pero no aceptan críticas u objeciones a su accionar para lo cual invocan razones aparentemente lógicas.

No tienen en cuenta los derechos, necesidades y deseos de los demás, no aceptan demandas, cambiando radicalmente de tema en el transcurso de una conversación que le resulte inconveniente.
No escuchan, no hablan de "eso".

Se justifican falseando los hechos y culpabilizando a los otros.
Hacen actuar a los demás, induciendo a hacer cosas que nadie haría por voluntad propia.
De esta manera generan sentimientos de culpa, aprovechándose de la vulnerabilidad de su pareja sobre quienes ejercen maltrato psicológico.

El Maltrato Psicológico se manifiesta como un largo proceso en donde la víctima naturaliza la violencia sobre ella ejercida,  no  dándose  cuenta como el agresor vulnera sus derechos, como le falta el respeto, la humilla, perdiendo poco a poco la autoestima y la seguridad en sí misma.

Seducen imitando y fingiendo sentimientos, alaban y se muestran encantadores, aparentando ser atentos y bondadosos mientras hacen sentir inadecuadas o indignas a sus intimidadas parejas.

Aíslan a su víctima de su entorno familiar y social, intentando convencer que nadie podrá quererlas como él (o ella).
Devalúan a su pareja proyectando su propia hostilidad sobre ella, generando en no pocas ocasiones miedo, ansiedad, bloqueos y somatizaciones.

Aunque su discurso parece lógico, sus actitudes responden a lo opuesto.
Se caracterizan por una gran incongruencia en la conducta, sus palabras no concuerdan con sus actos, suelen realizar promesas que nunca cumplirán y manifestar sentimientos que en realidad no sienten.

Desde el principio de la relación muestran un exagerado sentido de posesión, generando malestar y desconcierto.
Estas personas tienen una habilidad muy desarrollada para ocultarse detrás de una máscara aparentando ser quienes no son ni serán, no les interesa ni desean aprender a ser diferentes.

Es muy importante no confundir un comportamiento manipulador ocasional o pasajero, de una Personalidad Manipuladora.

Debemos alejarnos en el momento de advertir los primeros indicios de maltrato de un manipulador.
Es muy fácil caer en la telaraña de ellos.

Adri Gorostordoy  ( Mayo de 2015)







domingo, 22 de febrero de 2015

LA DECEPCIÓN: DOLOR Y APRENDIZAJE

La Decepción...esa tremenda sensación que nos hace sentir vacíos, carentes de valor, despreciados, humillados y nos sucumbe en una inmensa tristeza.
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     Llamamos decepción a una desagradable sensación que surge cuando no hay  correspondencia a las expectativas que generamos sobre otras personas y lo más doloroso es que éstas, seguramente las forjamos en aquellos seres que más amamos, valoramos y/ o idealizamos.

No se puede vivir sin deseos, porque los deseos están cargados de ilusiones y promesas y como decía Spinoza en su Ética: "El deseo es la esencia misma del hombre".
 Desear implica cierto estado de carencia y el anhelo de alcanzarlo, pero cuando nuestros deseos dependen de otros, puede suceder que no se corresponda con la realidad.

La realidad es ni más ni menos que la verdad de cada uno, el propio deseo, la aspiración propia, el sueño por realizar, el objetivo hacia donde se desea llegar.

 Esto nos lleva a tratar de entender que cada uno tiene libertad para elegir y tal vez debamos reconocer que lo que los otros hagan no es necesariamente para contrariarnos, simplemente cada uno hace lo que puede, de acuerdo con su realidad, sus propios deseos, no siempre compatibles con los nuestros, sus límites y su propia libertad.

Las desilusiones duelen porque desarman nuestros sueños, aunque nos pueden proporcionar un gran aprendizaje.

Duele sí, pero cada decepción puede generar nuevas ilusiones y renovados recursos, más realistas y equilibrados.

Aprender a renunciar es un doloroso trabajo pero también implica la posibilidad de nuevas opciones.

Las heridas emocionales no deberían ser un impedimento para alcanzar nuestros sueños, ya que quedarnos en lo que no fue ni será, implica un desgaste emocional enorme y una pérdida del equilibrio psico-físico que nos desencadena además, síntomas difíciles de superar.

Insistir y obsesionarse en un imposible nos lleva necesariamente a enfermar.

Y es que muchas veces nos equivocamos y nos apegamos a ciertas personas que no sumaran nada a nuestra vida, sino que, por el contrario nos harán  daño.
No pocas veces la palabra y la opinión de los demás logran mas fuerza que la propia, dándole un valor y un poder inmerecido, estimando el valor ajeno por sobre el propio, llegando a generar falsas creencias sobre nuestros propios méritos y capacidades.

La capacidad de darnos nuestro propio valor es intrínseca de cada ser humano y se llama Dignidad.

Y así podemos transcurrir de decepción en decepción si no logramos comprender que quizás, esas personas  no son merecedoras de tal estima, sino, del propio deseo puesto en la figura de otro.

El "te lo dije" más doloroso es el que nos decimos a nosotros mismos.

Si no logramos capitalizar la experiencia dolorosa para enriquecernos, para crecer, caeremos inevitablemente en la  desesperanza, la auto-decepción,la pérdida de la autoestima y de nuestro equilibrio físico y emocional.
Comenzar un proceso de desapego conlleva enfrentarse a un duelo (que "duele") pero es el único recurso viable para reconstruir la esperanza perdida y lograr la anhelada paz, buscando dentro nuestro el valor perdido que el "vacío" nos dejó.

Adri Gorostordoy.( Re-editado mayo 2015)

sábado, 7 de febrero de 2015

DEPENDENCIA EMOCIONAL: UNA FORMA DE ADICCIÓN

La dependencia emocional es una adicción hacia otra persona y como tal, genera una necesidad que puede llevar a renunciar a la propia libertad y lo que es peor, a la identidad, puesto que la adicción por otra persona lleva a dejar de ser uno mismo por ser como se supone que al otro le gustaría.
La propia vida, gustos, deseos, intereses personales, y hasta la propia imagen gira en torno a agradar a esa persona.
En aras de ese deseo muchas personas pierden hasta su propia dignidad ya que entregan el poder absoluto a su pareja en su pretensión de gratificarla y lograr el amor y la valoración que obviamente no se tienen a si mismas.
Cómo alguien, cómo la pareja podría otorgar el valor que ya por naturaleza a cada persona le es dado?
Claro está que la falta de amor propio no puede enamorar a nadie, aunque si facilita la apropiación del otro para sostener el poder. 
Que poder? 
El que las personas adictas emocionales ofrecen a sus parejas de adueñarse de sus vidas a cambio de cierta falsa felicidad que finalmente lleva a derramar muchas lágrimas.
Suelen ser relaciones con rupturas reiteradas y con hondo dramatismo, abandonos mutuos y reconciliaciones prometedoras de cambios que seguramente nunca sucederán.
En ocasiones la persona dependiente comienza idealizando a su pareja y menospreciándose a si misma con la falsa idea de que quién podría quererla o desearla tanto como él y es que el valor propio está puesto en el valor que el otro le dé.
Hasta que llega el momento en que a la persona dependiente ya no le gusta en realidad como es el otro y como es tratada pero queda sumergida en una constante lucha de la que es muy difícil salir.
Queda atrapada en el temor al fracaso y en una penosa obstinación por continuar intentándolo, aun sabiendo que así no se puede seguir, vuelven a intentarlo.
En ocasiones estas relaciones están signadas por el maltrato físico o emocional y claro está, por el auto-maltrato y auto-desvalorización.
Romper con una relación es muy doloroso al reconocer que las propias ilusiones y proyectos no se han logrado.
 Puede resultar injusto pensar que se invirtió tanto para nada. 
Es preciso enfrentarse con el dolor, la angustia y la confusión que genera la ruptura para dar lugar a la posterior sensación de soledad, tristeza, rencor y hasta culpa por no haberlo logrado.
Es fundamental tomar conciencia de la realidad y aceptar que no funciona, que aporta más dolor que gratificación.
Si se logra analizar la trayectoria de la relación y constatar cuanto se ganó y cuanto se perdió, tal vez se logre afrontar la situación.
Es preciso contar con ayuda profesional y con la contención de amigos y familiares  que posibiliten una evaluación objetiva que contribuya a enfrentar el desenlace.
La persona dependiente emocional, repetirá este patrón de conducta en futuras relaciones si no recibe ayuda psicológica y la contención de su entorno.

Es preciso aprender a encontrarse en soledad con uno mismo y resolver las causas que llevan a establecer este tipo de relaciones tan tormentosas.
Darse tiempo a la reflexión y al encuentro con uno mismo ayuda a reconectar con la propia esencia, con el propio ser.

Para pensar un poco sobre esto, les dejo un precioso fragmento de Mario Benedetti.
Chau número tres.

Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol y tus amaneceres
Sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles 
segura sin seguro 
Te dejo frente al mar descifrándote sola 
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota
Te dejo sin mis dudas 
pobres y mal heridas
sin mis inmadureces 
sin mi veteranía.
Pero tampoco creas 
a pie juntillas todo
no creas,nunca creas
este falso abandono
Estaré donde menos lo esperes...
Estaré en un lejano horizonte sin horas
en la huella del tacto en tu sombra y mi sombra...


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Adri Gorostordoy. (Febrero de 2015)

sábado, 24 de enero de 2015

LA SOLEDAD Y EL ENCUENTRO CON UNO MISMO




El sentimiento de soledad, aunque sea circunstancial o pasajero, genera angustia y un malestar profundo que lleva no pocas veces al aislamiento, a la pérdida de la autoestima, a la desesperanza y a la sensación de desamparo.
El gran escritor Mario Benedetti, en su bello poema: "Rostro de vos", lo expresó así:
 "Tengo una soledad tan concurrida que puedo organizarla como una procesión, por colores, tamaños y promesas, por época, por tacto y por sabor...".
¡Cuanta elocuencia para expresar su sentimiento!

Ya sea que una persona esté o no acompañada, la soledad se percibe como una sensación de vacío que inunda todo el ser.
Si sucede a partir de una pérdida o abandono, es necesario transitar  el dolor , aceptar todas las emociones que se desencadenan, asumiendo la tristeza, culpa, rabia, angustia, para poder superarlas y transfomarlas y dejarse transformar por ellas.
Cada uno debería poder tomar contacto con ese vacío para no tener que buscar afuera como llenarlo.
Poder llevarse bien con la soledad implica adentrarse en la propia intimidad y explorarla, conocerla y comprenderse.
El temor invade de tal manera que impide tomar contacto con los propios conflictos  y vivencias internas.
 Cuando no se tienen resueltos estos aspectos con uno mismo, se generan  luego en las interacciones con otros, llevando los conflictos personales a la relación de pareja a quien se exige implícitamente que "rellene ese hueco".

 Frente a la dificultad de enfrentarse con sigo mismo, algunas personas buscan con gran anhelo formar una pareja que los "complete".
 Este intento, a partir de la necesidad y la carencia afectiva, genera inseguridad, dependencia y un menoscabo en la confianza de las propias capacidades y logros.

  En esta frenética búsqueda se pretende que un compañero cumpla un rol, que por déficit o por ausencia, quizá alguien dejó incumplido, en la fantasía o en la realidad de su propia historia.
De esta forma se forja el deseo de cumplir expectativas personales que nada tienen que ver con formar una pareja.

En soledad, el encuentro con uno mismo posibilita  el auto-conocimiento, la re-afirmación de la identidad, la imaginación y la creatividad.
Paradójicamente, quien se encuentra y se conoce a si mismo, además de reafirmar sus propios valores, desarrolla  la habilidad para establecer lazos fuertes y maduros, mas genuinos y realistas.

La soledad debería vivirse como una experiencia positiva, íntima y enriquecedora que  permita compenetrarse con el propio mundo interno para  revalorizarse y  redescubrirse.

 De esta manera es posible ir valorando logros, aptitudes, virtudes, deseos, a fin de comprenderse y aceptarse  con todas las potencialidades y con todas las  carencias, las falencias propias y también los   aciertos.


Poder disfrutar de la intimidad  con uno mismo, debería ser una proceso que nos permita evaluar qué pudimos aprender de nuestras experiencias, entendiendo  que es necesario atravesar el dolor para  realizar nuevos descubrimientos en aras de encontrar la anhelada paz, armonía y serenidad, tan necesarias para disfrutar de un encuentro con sigo mismo y también de una sana  compañía .

Adri Gorostordoy. (Enero de 2015).





jueves, 11 de diciembre de 2014

MISOGINIA: AVERSIÓN HACIA LA MUJER.


El término misoginia proviene del griego, miseo, que significa odiar, y giné, que alude a lo femenino.
Hace referencia a aquellas personas que sienten una clara aversión hacia las mujeres.
Se diferencia del machismo en que la persona machista necesita ostentar poder y dominación, mientras el misógino, necesita eliminar cualquier dependencia con el sexo femenino, adoptando actitudes de desprecio y desvalorización.
La persona misógina puede tener un discurso amable, amoroso tal vez, mostrarse comprensivo también, aunque no tarda en manifestar sus actitudes de des-calificación, minimizando las opiniones femeninas, expresando burlas y claras faltas de respeto hacia el género femenino.
En una relación de pareja, ante el temor a perder poder o experimentar debilidad, ostenta un lugar de superioridad y tiende a negar los deseos o necesidades de las mujeres por considerarlos banales o simplemente porque rompen su "equilibrio".
Los vínculos suelen sostenerlos desde la soberbia y la arrogancia, expresándose en conductas que implican alguna forma de violencia hacia la mujer, ( ignorarla, no tenerla en cuenta, violencia emocional, incluso hasta violencia física).
Así, son personas que no construyen relaciones vinculares con el sexo femenino desde la equidad, compartiendo derechos y responsabilidades.
El misógino presenta sentimientos opuestos y ambivalentes en relación a las mujeres, amor y odio, atracción y rechazo, indiferencia afectiva.
Pueden necesitar o apreciar de su compañía y al mismo tiempo se alejan; temen ser maltratados y dominados por ellas, convirtiendo el temor en fastidio y enojo, pues así se sienten mas fuertes, llevando a maltratar a la mujer, antes de que lo haga ella.
Transmiten a la mujer, un mensaje ambivalente y confuso.

Posibles causas del comportamiento misógino:
  • Maltrato infantil por parte de una figura femenina representativa, como podría ser su madre.
  • Desprecio sufrido por alguna mujer, habiendo generado un trauma no resuelto.
  • Problemáticas de identidad y preferencia sexual, no resuelto.
         Raramente llegan a la consulta psicológica quienes poseen este comportamiento, ya que lo consideran normal y no llegan a tomar conciencia real de las limitaciones que genera en las relaciones de pareja y el daño que ocasiona a su compañera, a la que atribuye la culpa de sus fracasos.






Representación del mito griego de la esfinge, se consideraba a la misma, como un monstruo femenino, con rostro de mujer, cola de serpiente en lugar de piernas y alas como un ave de rapiña.
Representaba la mala suerte el demonio y la destrucción.

Adri Gorostordoy. Diciembre de 2014.

viernes, 3 de octubre de 2014

ALEXITIMIA: AMOR INDIFERENTE,SILENCIO QUE HIERE.


SILENCIO 
(Octavio Paz)
Así como del fondo de la música
brota una nota
que mientras vibra, crece y se adelgaza,
hasta que en otra música enmudece,
brota del fondo del silencio
otro silencio, aguda torre, espada, y sube y crece
y nos suspende
y mientras sube caen
recuerdos, esperanzas,
las pequeñas mentiras y las grandes,
y queremos gritar y en la garganta,
se desvanece el grito: desembocamos al silencio
en donde los silencios enmudecen.


ALEXITIMIA

Es una condición psicológica que se caracteriza
por la incapacidad de expresar verbalmente las emociónes.
Algunas personas con una gran susceptibilidad a ser dañadas, utilizan la muralla del silencio y la indiferencia como respuesta a situaciones en las que se encuentren involucrados los afectos.
Así evitan sentirse heridos, ignorados, juzgados o desvalorizados.
Son personas que no pueden enfrentar el dolor.
También su necesidad de recibir cariño se  oculta tras este muro defensivo que los lleva a no poder decodificar y expresar los sentimientos.
"No saben"que sienten, no pueden traducir sus emociones y ponerlas en palabras.
Esto podría deberse a una predisposición genética o a un suceso traumático u hostil que no pudieron elaborar ni canalizar por la vía afectiva.
Estas personas suelen llevar este dilema al área del cuerpo, desencadenando síntomas físicos diversos o pueden tener dificultades en el manejo de los impulsos agresivos, no pudiendo controlar la ira.
En las relaciones interpersonales son poco empáticos y establecen un estilo de comunicación evitativo. 
En cuanto  a relaciones  de pareja, al no poder procesar la información afectiva propia ni la de la otra persona, generan sentimientos de angustia, desesperación e incertidumbre, ya que "la ley del hielo", es una forma de agresión .
 Perciben el amor como cautiverio, viendo en los vínculos una invasión territorial, por lo tanto, no dan afecto ni lo piden. 
Buscan relaciones de pareja por necesidades personales y en su propio beneficio  pero no pueden satisfacer deseos afectivos, los interpretan como reclamos y demandas.
Estos pedidos de atención y cariño pueden desencadenar  una conducta evitativa hacia su demandante compañera/o, que se expresa en profundos silencios y largos alejamientos.
En su interior añoran la compañía y la ternura aunque con la misma intensidad la rechazan.
Se observa un predominio de Alexitimia en varones,  por razones culturales y actitudinales. 
 Las mujeres han sido históricamente culturalizadas en la expresión de sus sentimientos y en la manifestaciones de éstos por la vía verbal.
Mientras que el mandato cultural instaurado en el sexo masculino es radicalmente opuesto.
La conducta de la persona alexitímica denota temor y agresión, desde donde se la mire, tanto desde la ira y culpabilización hacia el otro, hasta en su maltrato y desconsideración expresado en su penetrante, agudo y doloroso silencio.

Adriana Gorostordoy ( Octubre de 2014)


Dibujo de Jenny Keifer

Dibujo de Angel Cantero.

sábado, 27 de septiembre de 2014

EL BALCÓN Y LA TORMENTA: Sobre el desencuentro en la pareja.



Al abrir esa puerta-ventana decorada con transparentes cortinas de finos volados, se podía ingresar al balcón, desde donde se veía asomar el sol,volar las nubes, brillar la luna y recibir la fresca brisa húmeda del Río de la Plata.
Estaba en el quinto piso, daba a los fondos de los demás edificios de la manzana (ver fotografía).
Cuando empezaba a caer la tarde se impregnaba de cálidos aromas a pan recién horneado que provenía de las panaderías de los alrededores.
 Había  plantas y flores multicolores entre dos reposeras rojas en las que Ellos solían pasar gratos momentos, disfrutando la placidez de su compañía, mientras bebían de sus copas de vino y se deslumbraban con los fuegos artificiales que cada día les regalaba la noche.
Desde allí, observaban divertidos un grupo de mujeres dominicanas que bailaban, lavaban ropa y se acicalaban, preparándose para su trabajo nocturno.
Desde balcones vecinos, los niños arrojaban juguetes a las terrazas.
Un edificio en el que se alojaban unos ocupas peruanos,  podía apreciarse, antes que se incendiara una noche. Entre sirenas de bomberos,se escuchaba su clamor. Hoy se puede ver, ya vacío y quemado.
No pocas veces la lluvia los sorprendía divertidos, entre juegos y complicidades.

Una noche se desencadenó una tormenta, de esas que solían ocurrir frecuentemente.
Ella buscó  ansiosa sus brazos, que alguna vez supieron acogerla, deseaba que la cuidara.
 ÉL temblaba de  ira y miedo, no comprendiendo qué le pedía.
La noche cayó en un profundo y tenebroso vacío, él buscó su refugio más seguro en el silencio.
La tormenta no cesaba y Ella se recostó, sola, a su lado, ansiando que llegara la mañana y saliera por fin el sol.

Al amanecer del siguiente día, Ella se levantó primero, lo esperó en el balcón mientras un pequeño rayo de sol anunciaba la mañana.
Nunca llegó.
 Pasó sin verla, como si no estuviera, tenía sus ojos de hielo y ráfagas de fuego seguían sus propios pasos.
Cruzaron sordas palabras, en un tenso silencio.
Ella con dolor y desesperanza juntó algunos pedazos de sueños rotos y se marchó.
El ensombrecido de confusión e ira contenida, pretendiendo que con ella se alejarían para siempre sus tormentas, la dejó partir.
Adri. (Setiembre de 2014).

Reflexión:
Es todo un trabajo en la pareja crear un espacio propio que les pertenezca, ya que cada uno  proviene de historias y creencias diferentes, tendiendo ambos a defender su propio territorio de individualidades.
Una verdadera comunicación es requisito indispensable.
Una vez que se apagan los fuegos artificiales que inauguran a la pareja, si no logran un adecuado nivel de comprensión, flexibilidad, confianza mutua que de lugar a un espacio compartido, en el que la intimidad física, psicológica y emocional posibilite una relación de amor sano y maduro, inexorablemente sobrevendrá la ruptura.
Si frente al desencuentro, cada uno niega sus partes oscuras y adjudica la responsabilidad en el otro, no es posible que cada uno mire dentro suyo y asuma sus errores y responsabilidades.
De esta manera se corre el riesgo que el otro se convierta en un verdadero enemigo.
Todo aquello que se esconde a si mismo, suele proyectarse en el otro como un espejo convirtiéndolo en objeto de sus propias necesidades o en un receptáculo sobre quien liberar sentimientos de culpa y opresión.
Adri, (Setiembre de 2014)

Fotografía tomada desde el balcón.

Obra de Osvaldo Guayasamín(1919).
La edad de la ira.

domingo, 21 de septiembre de 2014

EL CÓNDOR Y LA PALOMA. Avatares sobre el amor, la libertad y la soledad.

 Resiliencia
"El arte de construir cuando todo parece perdido"

Era un ave de fino plumaje que con su elegante vuelo recorría la inmensidad de las alturas.
Cuando surcaba los espacios todo era luz y color, parecía dominar el mismo cielo.
Vibraban melodías a su paso, dejando tras de sí estelas con  fragancia a tilos.
Muy cerca de él, lo seguía una avecilla, sus alas tenían una  curiosa transparencia, su vuelo era intrépido, tal vez era su compañera o su enamorada.
 Soledad era su nombre.
Cuando Paloma lo vio ese día, desde lo alto del campanario, donde divisaba las alturas y construía sueños de paloma, lo reconoció, lo había visto en ocasiones desplegarse por esos cielos y lo miró asombrada y deslumbrada.
Era un día de sol radiante, de esos que dejarse acariciar por la brisa y la calidez del sol llena el alma de regocijo. 
Paloma disfrutaba de ese gran momento.
En un sutil aleteo, festejaba verlo aproximarse.
Él se acercó impetuoso, casi soberbio, con altanería de cóndor.
Ella, erizando su plumaje y sin disimular la emoción que la embargaba, gorjeaba seductora.
 -Ven conmigo paloma, te mostraré el esplendor de los cielos.
Paloma, acongojada y ruborizada le susurró: - No se volar tan alto.
   -Tómate de mí y no te quites, te enseñaré, aseveró Cóndor.
Paloma se prendió fuertemente de su pecho y se acurrucó, como copito de algodón. 
Ella no imaginaba mejor cielo.
En venturoso vuelo se lanzaron por el aire.
Reían mucho, jugaban, cantaban en trinos tan clamorosos, que las aves curiosas y sorprendidas intentaban imitar.
Al correr de las horas las sombras de la noche comenzaron a crecer y las nubes corrían presurosas avecinando tormentas.
Encontraron refugio en una precaria cueva en medio de las montañas más altas.
Descansaron tras beber fresca agua de lluvia.
Durmieron abrazados. 
Paloma sentía que ese sitio, acurrucada en su pecho y rodeándolo con sus alas era su lugar en  el mundo, un lugar perfecto, más de lo que jamás se hubiera imaginado en sus ensoñaciones de campanario.
Por la mañana, Cóndor salió a buscar provisiones para el desayuno, regresó con hierba fresca y húmeda, de exquisita fragancia, ágape de dioses, pensaba Paloma, mientras lo miraba.
Luego emprendieron un dulce vuelo.
Recorrieron lugares desconocidos, siempre riendo, siempre cantando.
Paloma aferrada en su pecho comenzó a dejarse planear.
 Cóndor le decía: -Aprende a perder el control paloma, solo hazlo y volarás.

Promediando la tarde se refugiaron en una colorida guarida de muros granate y aromas dulzones, desde donde se divisaban florecillas de todos los colores.
Luego de saborear las dulces hierbas se quedaron acurrucados largo rato, ella lo rodeaba con sus alas, él le decía: "No te quites".
Amanecía con tonos grises violeta, presagiando alguna tormenta, mientras Paloma construía un nido con pequeñas ramitas que ella en sus vuelos cortos, traía en su pico mientras disfrutaba los aromas y colores de la mañana .
Cóndor la observó largamente, con una mirada profunda y emprendiendo un nuevo vuelo le dijo:
 -Vuela Paloma, vuela, debo explorar nuevos rumbos.
Ella lo esperó más de lo prudente y necesario,  hasta que comprendió....
Voló hasta la rama más alta, tomo una flor en su pico, cerró sus ojos, para buscar dentro de ella toda la fuerza y la determinación y extendió sus alas que inesperadamente comenzaron a tomar dimensiones sorprendentes, las desplegó cual águila y en un impulso se lanzó segura, audaz, decidida.

Por momentos las lágrimas humedecían sus alas y debía detenerse a recobrar fuerzas.
Paloma había hecho un gran descubrimiento y mientras volaba se decía a sí misma:
 -Valió la pena, entonces.
La brisa del atardecer había disipado las agoreras nubes de tormenta y aunque el cielo seguía  pintado de grises violeta, comenzó a buscar su rumbo.
La luna que asomaba brillante entre las montañas, la sorprendió y fue presurosa a su encuentro, nunca la había visto tan inmensa, tan cercana.
Su corazón palpitaba, como si fuera a salirse de su henchido pecho.
Ahí estaba él, a su lado volaba la traslúcida avecilla que siempre lo rondaba, se habría enamorado de ella? era tan diáfana y lo acompasaba tan bien en su vuelo.
Bailaban y coqueteaban mirándose en la luna que los espejaba curiosa.
"Al menos volamos el mismo cielo" se dijo paloma y dando un giro, arrojó por los cielos la flor que traía en su pico, como ofrenda, por si tal vez lo encontrara.
Sus lágrimas volvieron a humedecer sus ahora clamorosas alas, pero no se detuvo, dio algunas vueltas en círculo, mientras observaba la plateada luna y comenzó a cantar un trino suave y melodioso diciendo: Gracias¡¡ me enseñaste que sabía volar.
 Y se elevó muy alto.

Adri Gorostordoy. (Setiembre de 2014)



domingo, 14 de septiembre de 2014

LA CONQUISTA: ARTE Y TRAVESÍA

Impregnada de misterio, la etapa de conquista en la pareja es un periodo donde la sorpresa, la ilusión y la fantasía,promueven la búsqueda y el descubrimiento de uno mismo, del otro y de uno mismo en el otro.
La auto-confianza desempeña un papel fundamental, así como las creencias e ideas preconcebidas sobre el amor, sombre el hombre y las mujeres y sobre la pareja.
Es un momento especial para poner alas a la imaginación y a la osadía y en la que el juego de la seducción se encuentra estimulado por la incertidumbre, el misterio y el desafío que comienza con la exploración de si mismo, en la mirada del otro.
Para emprender esta fascinante travesía hay que aprender a entrar a nuestro propio mundo y sentirse cómodo en ese lugar.
En muchos casos la motivación puede gestarse en el sentimiento de un estado de soledad, dolor o conflicto que podría llevar al fracaso de todos los intentos y estrategias por lograrla.
Teniendo en cuenta que conocer al otro es vislumbrar quien es y conocerlo, esto lleva a hacer un viaje por la historia personal y ponerse en el lugar del otro, ahondar en su mundo, meterse en su piel e intentar abrazarlo. (Comprender, del latín comprehendere,abrazar).
Es preciso establecer una comunicación especial basada en la ternura y la complicidad que promueva un ámbito de intimidad para el cortejo.
Se deben transitar ciertas etapas para poder acercarse, conocerse,evaluarse, elegirse.
 Lleva un tiempo de reconocimiento y galanteo, y precipitarse, puede llevar al fracaso.
No se conoce a otro solo con las expresiones verbales y relatos sobre sus historias de vida.
El intercambio de miradas, gestos, sonrisas y una actitud de verdadero interés por lo que la otra persona dice, hace y piensa, son importantes para promover el deseo de acercamiento, que lleve a instalar un nivel de confianza, respeto y una mutua aceptación.
Es un verdadero aprendizaje observar desde el propio interior al interior del otro.
Es inevitable, en un comienzo, idealizar a nuestro destinatario de la conquista ya que lo estamos viendo desde nuestros propios deseos.
Depende del grado de madurez emocional y de la capacidad de elaborar las frustraciones personales el resultado que cada uno obtenga de esa experiencia.
Una actitud idealista sobre la persona y la pareja, encubre una ilusión llena de prejuicios e irrealidades en relación a lo que una pareja debe ser.
Lo más sano es asumir la responsabilidad por nuestras propias conductas y por la forma de relación que queremos construir.
El enamoramiento es un período de deslumbramiento útil y necesario para la conquista. Es fundante del amor, atenúa heridas del pasado, expande el presente y permite vislumbrar metas futuras.
Superado este momento puede sobrevenir el desencanto y la huida o el aprendizaje y el verdadero encuentro.
De esta manera es mas viable la concurrencia de dos personas reales, en las que surja el respeto mutuo por las diferencias y el re-acomodamiento de ambos a las nuevas circunstancias,distinguiendo con claridad la singularidad, con las las facetas y valores de quien tenemos por delante.
Cuando alguien va hacia la conquista está ingresando a lo más íntimo de la otra persona y a la vez   descubriendo lo que uno lleva adentro. Es sin duda un descubrimiento personal.
Aprender a amar es un aprendizaje y la pareja puede ser un lugar ideal para llevarlo a cabo.
Es en la relación de pareja, donde el ser humano más se refleja.

Adri Gorostordoy, Setiembre de 2014.

Ilustración: "Baile en el campo".
Pierre Auguste Renoir, Pintor impresionista francés ( 1841-19199).

viernes, 5 de septiembre de 2014

UN BESO

A puro arte y romanticismo,conjugamos en UN BESO, un bellísimo poema de Amado Nervo con la obra pictórica de un gran pintor austriaco, Gustav Klimt.


ME BESABA MUCHO.

Me besaba mucho,como si temiera
irse muy temprano...Su cariño era
inquieto, nervioso.

Yo no comprendía
tan febril premura. Mi intención grosera
nunca vio muy lejos...
¡Ella presentía¡

Ella presentía que era corto el plazo,
que la vela herida por el latigazo
del viento aguardaba ya...Y en su ansiedad
quería dejarme su alma en cada abrazo,
poner en sus besos una eternidad.

Amado Nervo: Poeta Mexicano, (1870-1919). 
Su lírica romántica y armónica lo situó entre los poetas modernistas más destadados de habla castellana.


EL BESO:
Gustav.Klimt. Pintor austriaco (1908).
En esta obra se interpreta simbólicamente el momento en que Apolo besa a la niña Dafne,quien se está transformando en laurel, de acuerdo con el relato de la metamorfosis de Dafne que se encuentra en la obra de Ovidio.


jueves, 4 de septiembre de 2014

EL AMOR NO DUELE...O NO DEBERÍA

EL MALTRATO EMOCIONAL ES UNA FORMA DE VIOLENCIA

Se refiere a palabras, gestos o hechos que humillen, avergüencen  y dañen la dignidad de las personas.

 Cuando ocurre en el ámbito privado,suele quedar oculta,considerándola un hecho privado.

 No es así, porque nos afecta a todos.
 Como miembros de una sociedad convivimos con la violencia e interactuamos con quienes la padecen y con quienes la ejercen, sufriéndola por tanto,todos.

Las descalificaciones, la indiferencia, los desprecios, las amenazas directas o indirectas, las presiones para mantener relaciones sexuales, el obstaculizar los vínculos con familia y amigos, privar de derechos como trabajar, intentar controlar al otro, su vida, su cuerpo, sus horarios, es Maltrato y por tanto, privación de la legítima libertad.

La libertad no se pide, se toma, es un derecho natural.
 Tomarla de esta manera, con naturalidad , nos permitirá asumir costos y consecuencias.

Siempre es mas sano pagar el precio de tomar las propias decisiones ,porque en la subordinación es otro quien elige sobre nuestras vidas.

El maltrato emocional afecta profundamente la autoestima, vulnera la dignidad y la capacidad de reacción y defensa.

Lo más peligroso de esta conducta es que se naturaliza y conduce a quienes la padecen a la apatía, al acostumbramiento y a la incapacidad para defenderse.

La normalización de esta clase de  violencia, lleva a que no sea percibida como tal,llegando a formar parte de la cultura familiar.

 Éste tipo de vínculo tan dañino, se transmite de generación en generación, dando como resultado una sociedad cada vez mas violenta y también mas indefensa.

Adri Gorostordoy (Setiembre.2014)



martes, 26 de agosto de 2014

ENCUENTRO EN UNA ESQUINA PORTEÑA

Era una tardecita gris, ella llevaba un jean y camisa a cuadros, estaba fresco, llevaba ropa ligera, un pequeño morral cruzado en su pecho, una mochila y una valija que parecía pesada, parecía la hormiguita viajera.

El cielo brumoso presagiaba lluvias, era un cielo típico de esa ciudad porteña.
 Olía a Ozono, a tierra mojada,con oleadas de aroma a café
Fue en el barrio de Montserrat ,había algunas mesitas en una esquina de calle Entre Ríos, donde la gente se sentaba a pasear y a ver pasar a la gente.En el interior había algunas mujeres charlando animosamente.

El era un flaco, erguido y elegante en su postura, la había conocido en un pueblo ferroviario, de esos que ya no existen ella una gordita "petitera"con risa de labios apretados.
En una pequeña mesa, ellos también miraban a la gente pasar, se reían del parecido entre un señor y su galgo, de parejas desparejas , de transeúntes extraños y raros "es una nueva raza", le decía él
Pasaban mujeres sonrientes, decorosamente vestidas disfrutando su salida de amigas.
En la calle se veían los residuos que la gente arroja descaradamente sin importarles que ese será su camino de regreso.

Había gente festejando nada, solo festejando.
Por momentos ella lo miraba profundo y le rozaba con sus deditos su rostro, el bajaba la mirada esquiva y parecía cambiar la conversación, ya que justo se detuvo un auto en la esquina y subió una señora mayor y luego cuando parecía que retomaban su diálogo, pasó una mujer dominicana, de esas que trabajan por la zona cambiando sus servicios por dinero.
 Luego ella le hablaba,  el fumaba, llevaban varios cigarrillos. Ella revisaba su morral,estaba inquieta mientras el flaco señalaba no se qué...parecía tenso, erguía su cuerpo.
La "Petitera" se pintaba los labios, descruzaba sus piernas y las volvía a cruzar..
En la mesita había unos apuntes,una máquina de sacar fotos y unos lentes que rotaban de lugar incesantemente.
Comenzaron a caer las primeras gotas de lluvia mientras ella termina su sorbo de café amargo,...ella lo bebía con azúcar, pero esta vez no.

Se quedó por un buen rato en esa mesita del barrio de Montserrat, inquieta se mordía los labios, parecía desorientada y temblorosa, bajo la lluvia que se tornaba cada vez mas copiosa.

Ella tomó sus apuntes, le quedó uno en la mesita en el que le lía un verso de Neruda :"Si decides dejarme a la orilla del corazón en que tengo raíces, piensa que en ese día a esa hora, levantaré los brazos y saldrán mis raíces a buscar otra tierra".
 Se levantó lentamente como si la lluvia la limpiara, miró el cielo, dejó su mochila y caminó lentamente.
Se volvió abrumada a preguntar , olvidé algo acá?.
 No, le responde el Sr, acá no se dejó nada.

Taxi¡¡¡, Retiro, por favor¡¡¡. Llevaba sus pasajes... olvidó un sobre con sus documentos en el el taxi que la llevó de regreso.
Dejó en ese lugar parte de su vida, parte de quien fue, parte de una historia que jamás recuperaría.
Tal vez regresara, tal vez no.
Dejó parte de su identidad.
Se llevó consigo un gran dolor, incomprensible dolor.

Nadie preguntó por ella.

Adri Gorostordoy(Julio de 2014).

Ilustración:Atardecer en Acapulco.(Diego Rivera.1956)


domingo, 24 de agosto de 2014

EL AMOR ADOLESCENTE Y SU RE-EDICIÓN EN LA EDAD MADURA




Adolescencia...Que guarda tu divino tesoro?

Reflexiones sobre el primer amor y el regreso a esa primera ilusión.

Desde una mirada femenina, aunque no necesariamente, ya que nunca voy a dilucidar como piensan y sienten los hombres, ya que tratar de conocerlos es tan imposible, como llegar a conocernos a nosotras las mujeres, es decir, a todas, incluyéndome, ya que las personas vamos siendo mientras vamos viviendo. Y vamos cambiando y sintiendo diferente a lo largo de todos nuestros procesos, o al menos creo, así debiera ser, aunque...ay, la compulsión a la repetición ...,¡ayúdame Freud...¡,nos lleva a querer restaurar aquello que nos quedó pendiente...
Volver al primer amor es el tema en cuestión.

Esta primera experiencia, que transcurre generalmente en la adolescencia,tiene una gran significación,siendo parte esencial de nuestra vida y de nuestra historia.
Las vivencias son muy intensas en esta etapa transicional, ya que significan el fin de la infancia,el pasaje a la edad adulta y los cimientos de la identidad.
Este sentimiento es experimentado con una fuerte carga emocional, un flash¡¡, que genera un estado de placer y de ilusión,pero también de temor y de inseguridad, de omnipotencia,de encanto, que hace que sea inolvidable porque nunca habíamos sentido algo así, tan ideal...,tan idealizado¡. Ese príncipe, dueño de nuestros desvelos y fantasías románticas suele ser perfecto...perfecto desconocido¡.

Estas fantasías son casi imposibles de realizar, ya que en la adolescencia, no estamos preparadas para enfrentarnos con la suficiente madurez con el otro sexo, y menos con un hombre real e imaginamos a nuestro príncipe encantado con atributos que no les son propios y que no tienen que ver con él si no con nosotras, con lo que nosotras queremos, claro...suponiendo que sabemos lo que queremos.

Como vamos a saber lo que queremos si ni siquiera podemos pensar en medio de tales ensoñaciones?Entonces su atractivo físico nos deslumbra y actúa en un inicio, como criterio de elección.
Comenzamos a imaginar nuestra vida con él, fantasear besos , abrazos, boda, casita, hijitos.
 Sentimos una profunda emoción pero también celos , sentimientos de posesión, temor a perderlo, a no ser tan linda como para conservarlo( lo de inteligente o...habilidosa, ni ahí).
 Es nuestro tesoro mas preciado, escribimos su nombre hasta en las paredes y hasta ensayamos firmas como Sra de....Y nos aferramos a la maravilla de esa relación primera..., claro, después aparecen otros príncipes, otras ilusiones,otras expectativas pero...lo buscamos a él, mejor dicho, a lo que él nos despertó.

Luego, si la relación avanza empiezan a adquirir importancia sus características personales: su mirada, su sonrisa, lo que dice, lo que hace,(lo que dice que piensa,dice o hace),asociadas a la comunicación interpersonal.
Si la misma no se logra en forma adecuada, puede generar la ruptura, ya que nos manejamos con supuestos: yo supongo, yo imagino y él supone vaya a saber que.
Diría mi querido y atribulado "filósofo"( mi muso inspirador): Que quieren las mujeres?
A lo que podríamos responder: cariño, abrazos, ternura, seguridad, sentirnos importantes, ser escuchadas, tenidas en cuenta, a lo que él diría, "les falta el pene, se sienten castradas"( No entendió nada...).Pero dejaremos ésta disquisición psicoanalítica y melodramática para otro momento. 

La vida amorosa en los adolescentes es parte integrante de la subjetividad humana en la que se satisfacen diferentes necesidades psicológicas,de aceptación, autoestima y la posibilidad de vivirlo sanamente se constituye( o así debiera serlo)en fuente de crecimiento,capaz de expresarse en estabilidad emocional.

Cuando esa relación se frustra, como suele suceder, es causa de un gran dolor porque se la necesita, a la vez que que se la teme y desea.

Ese amor incipiente suele dejar un sabor agridulce y la sensación tal vez de no haber sido merecedoras de él y puede quedar la autoestima por el piso y la amarga sensación del primer fracaso,de haber sufrido una pérdida irreparable que intentamos soslayar escribiendo poemas, mandando cartitas desesperadas,flores envueltas en una carta. 
Florcitas que tal vez él mismo nos regaló, con la esperanza que nos la devuelva,claro...llegando en un blanco corcel, anillo de boda y campanas repiqueteando .
Y quizás guardemos esas cartas no solo en un rincon del alma si no hasta  en la biblioteca, como prueba de que tal vez nos amó.
Y si un día llama?
Y si regresa con un inmenso ramo de flores?
.Imposible sucumbir a tal encanto y gloria.
Aunque ya hayan pasado muchos años y mucha agua bajo el puente...es él, y que vemos?: Una imágen mental, nuestra más bella fantasía puesta en él. Tal vez intimidadas con esa imagen, asombradas y confundidas,construimos sobre un pasado realmente  desconocido otra realidad quizás tan irreal como aquella.
ÉL se presentifica nuevamente como un ser perfecto, asi, como antes, y sigue siendo perfecto....desconocido, solo que hasta puede aparecer la convicción de que lo conocemos, de que nos conocemos desde siempre. Perdemos la noción del tiempo y el sentido de la realidad.
 Pero, donde estaba? escondido entre los carrizos de algún pueblo esperando el momento de aparecer? .
Y como si el tiempo no hubiera transcurrido intentamos al fin construir juntos el castillo encantado o...el castillo de arena..?( o muro de los lamentos).
Y esos hijos? de donde salieron?.
No solo son tan reales como los nuestros si no que suelen enfrentarse a una situación de máxima vulnerabilidad si ingresan al castillos de arena.
 Es inevitable que esto ocurra ya que deben enfrentarse a una situación no deseada, no elegida, y que por separación o muerte de uno de sus padres, la nueva pareja les deja en evidencia crudamente la pérdida sufrida, que se reedita en ellos, no pudiendo sustraerse al dolor que ésto implica, pudiendo resultar traumático para ellos si esta nueva pareja no se pone de acuerdo en nada y los involucra en todo y representa la presencia confusa de la ausencia añorada.
Y esos amigos desconocidos de que hablan?, como osan impunemente dialogar de una vida en la que uno no estaba( y...no estabas...)
Hablan del pasado , sitio de encuentros y de memoriosas alegrías, pero en esos momentos es muy difícil entenderlo si uno de los dos queda excluido,mirando la palmera.
Si no hay posibilidad de integrarse desde un lugar adecuado y maduro a la circunstancia actual y real, el cuentito de hadas se sigue transformando en en un cuento de terror.
Y el azúcar,como?, no va a la izquierda?y el tuco? no les gusta con cebolla?y las cucharitas no van en ese cajón?.
Y el contacto con la realidad lleva a que los desencuentros y malos entendidos sigan en escalada amenazando a la pareja encantada...cada vez menos encantadora.
Como estar a la altura de la situación si otra vez reeditamos los supuestos de la adolescencia, suponiendo y suponiendo?
Si no hay posibilidades esta vez de encarar la realidad tal cual es, en una interrelación madura ,con acuerdos y objetivos claros, intentando sopesar el grado de responsabilidad de cada uno, no pretendiendo ganar discusiones si no resolviendo las situaciones, sobreviene la amenaza de la ruptura nuevamente y ya...no hay castillo que se sostenga.
En etapas mas avanzadas de la vida, el fracaso suele ser profundo y sobreviene el vacío y la desesperanza tras el derrumbe.
Cuántas chances mas se necesitan para aprender?

Cuando reeditamos el pasado en un presente ya tan lejano, que buscamos en el tesoro de los recuerdos?
Recrear un tiempo que quizás por pasado fue mejor?

Es necesario estar preparados para enfrentar las crisis que sobrevendrán y poder enfocarlas teniendo en cuenta que los desacuerdos pueden ser posibilidades para conocerse y reconocerse.
 Entendiendo que disentir puede ser enriquecedor, ya que si los conflictos  se enquistan crecen y se repiten malogrando lo que se deseó construir.

Los recuerdos del primer amor deberían ser un suministro que condicione relaciones mas reales,mas maduras y no un melancólico pendiente de aquello que no pudo ser.

Será que el mayor peligro para el logro de las relaciones amorosas sea su propio pasado?

Adri Gorostordoy( marzo de 2014).